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SOMOS UNOS LUCHADORES

SOMOS UNOS LUCHADORES

El pasado lunes 14 de julio de 2025 se publicó en “Burgos Conecta” un interesante artículo sobre nuestra asociación que os invitamos a conocer.

El título es: “La asociación que combate el TDAH en Burgos: Somos unos luchadores”

Resulta importante que la sociedad conozca no sólo el trabajo que la Asociación ABUDAH lleva prestando durante más de 20 años a muchas familias sino lo que es el TDAH, la neurodivergencia y cómo influye en las personas y en la familia.

 
bien y mal azul
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NO LO HAGO BIEN

NO LO HAGO

Mi hijo de 7 años tiene TDAH. Soy una mala madre. Hay algo que no estoy haciendo bien. Y soy yo quien lo piensa. Ya sé que mi hijo es maravilloso, y es justamente eso  lo que me hace pensar en todo aquel que me juzga por lo que hago y por lo que dejo de hacer, cuando no tienen noción alguna de lo que es y significa el TDAH y, más aún, sin conocer a mi hijo.

A nivel educacional, cuando es evidente que algo no va bien, soy una exagerada. Cada niño madura a su ritmo. No quiero oír más la palabra inmaduro… NO LO HAGO BIEN.

BIEN

  • Cuando no quiero salirme de unas rutinas y normas muy marcadas (porque es realmente lo que nos funciona), soy muy estricta, hoy en día no hay que ser así… NO LO HAGO BIEN.
  • Cuando doy afecto a mi hijo dado que es emocionalmente inestable e inseguro (porque es realmente lo que nos funciona), estoy enmadrando a mi hijo y… NO LO HAGO BIEN.
  • Cuando ayudo a mi hijo a resolver conflictos sociales puesto que la mayoría de los niños acaban hartos de él, lo estoy sobreprotegiendo y tiene que aprender solo porque todos hemos crecido así… NO LO HAGO BIEN.
  • Cuando pierdo la paciencia con mi hijo, con mi marido, con mi otra hija, conmigo misma y chillo porque psicológicamente estoy desbordada, soy una histérica…. NO LO HAGO BIEN.

Todas y todos son padres y madres antes que nosotros y por ello se creen con el derecho a opinar en lo mal que educamos y criamos a nuestro hijo, pero realmente son muy pocos los que, de verdad, nos ofrecen su ayuda.

Es un niño sano, lo sé. Es un niño normal, lo sé. Pero con un TRASTORNO (no una enfermedad) que sobrepasa y nos sobrepasa y sentimos que necesitamos ayuda.

 

Dicho lo dicho necesito reafirmarme en que SÉ QUE LO ESTOY HACIENDO BIEN. Adoro mi familia; a mi marido que juntos y unidos sé que podemos; a mis hijos que sé que podemos con el día a día y, sobre todo, sé que hemos encontrado ayuda y gente que nos ayuda. Es difícil y diferente, pero estoy y me siento orgullosa.

No me escondo, ni me avergüenzo, tan sólo ¡LUCHO POR MI HIJO Y POR SU FUTURO!

L. P. B.

botas de montaña
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BOTAS DE MONTAÑA

BOTAS DE MONTAÑA: Testimonio

Todos tenemos que subir una montaña: la montaña de la vida. Aquellas personas que habitualmente disfrutan de esta experiencia saben de la importancia de las prendas, sobre todo la de llevar un calzado adecuado.

En general la gente calza sus botas de montaña o al menos unas deportivas. Resulta que mi hijo tiene TDAH y la sensación que tengo es que a él le ha tocado afrontar el ascenso con unas sandalias o las típicas chanclas de playa.

 

Sabemos que su andar será más lento a veces y más costoso seguro. Así aparecen las famosas rozaduras y algunas heriditas de diversa índole: personales, escolares, conductuales, familiares… No en todos los casos igual ni mucho menos y tampoco de la misma manera según edades y ciclo vital. Sabemos también que se precisarán cremas, betadine y tiritas en formas muy variadas (apoyos). Cada uno es un mundo.

La familia está llamada a ser el “botiquín de primeros auxilios” que siempre está ahí aunque llueva o haga sol. Acompañar el caminar de nuestro familiar, en ocasiones animando a seguir desde lejos, otros momentos cuando la ascensión se pone difícil dando la mano, otras haciendo una paradita en el camino y tomando un respiro.

No tenemos un mapa preciso de la ruta, lo iremos descubriendo, pero sabemos con claridad que no se trata de llegar a la cima los primeros sino lo más lejos a lo que Manuel, mi hijo alpinista, está llamado.

Blanca y Javier.

Imagen MArta
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VIVIR SIN MANUAL

VIVIR SIN

MANUAL

Soy Marta Cossio, trimadre, trineurodivergente, resiliente. 

Mi vida cambió cuando, tras un diagnóstico tardío, todo comenzó a tener sentido.        

No estaba rota.

 Estaba intentando sobrevivir siendo yo…

 en un mundo que no entendía cómo funcionaba mi cabeza.

                                                           

No estaba rota.

 Estaba intentando sobrevivir siendo yo…

 en un mundo que no entendía cómo funcionaba mi cabeza.

     

Me diagnosticaron TDAH, autismo y altas capacidades.

 De adulta. Cuando ya era madre, profesional, mujer…

 y estaba hecha pedazos por dentro,

 sin saber por qué, sin poder explicarlo.

           

  Vivía con dos realidades paralelas

 Una, una vida cotidiana que se desmoronaba cada día.

 Caos. Desorganización. Distracción.

Imposibilidad de encajar en un mundo que nunca entendió mis tiempos, mis formas.

         

 Y la otra, mi vida profesional:

 Un hiperfoco que me convertía en una máquina de logros, de éxito, de resultados.

Una persona brillante, organizada, casi imparable.

 Pero todo eso, solo en el trabajo.

 Mientras dentro, me deshacía, ignorada, incomprendida, invisible.

           

Lo más desgarrador fue cuando me hicieron invisible.

 Gente tomando decisiones por mí, sin piedad.

 Sin preguntas.

  Sin llamadas.

 Las cosas que importaban, las que dolían, se omitieron.

Y yo me perdí en un mar de silencios ajenos.

         

  Pero no lo era.

 No estaba rota.

Solo era diferente.

     

 Para todos los que se sintieron demasiado.

Para los que se callaron, se escondieron, se sacrificaron.

 Para los que aprendieron a fingir que todo está bien, cuando no lo está.

     

No estamos solos.

Y no estamos rotos.

                                              MARTA COSSIO 

Carta de una madre cuando tu hijo tiene Tdah
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FIN DE CURSO CUANDO TU HIJO TIENE TDAH CARTA DE UNA MADRE

CARTA DE UNA MADRE

FIN DE CURSO:

” CUANDO TU HIJO TIENE TDAH”

Hay cosas que no se olvidan.

Como cuando mi hijo pequeño llegó a casa. Tenía un añito y ya todo él era pura energía, alegría, ilusión, ganas de explorar… y recuerdo también cuando los abuelos decían; “mírale si no puede parar quieto”.

Ahora ya son 7 los años que tiene y, de algún modo, esa frase se ha vuelto literal “no puede parar quieto”. Diagnosticado de TDAH (impulsividad-hiperactividad), todo sigue siendo alegría, ilusión. Le gusta el fútbol, la música y hasta toca la guitarra eléctrica.

Pero he de señalar que hay cosas que cuesta olvidar porque se clavan en el alma y se hace difícil apartarlas a un lado. He de confesar que no se ha hecho fácil este curso escolar y, como muchos otros padres, mi interior maternal siente algo así como. “¡Por fin termina el cole! Porque hay cosas que duelen y mucho.

Duele el corazón cuando ves que parece que tu hijo tiene un amiguito, pero hay otros niños que le dicen “no juegues con él”, y al final aquel niño que mi hijo pensaba era su amigo, acaba por decirle “ya no voy a ser tu amigo”. Pero doy gracias porque ha tenido la suerte de encontrar otro amiguito, otro niño que, de forma anónima se ha convertido en mi héroe.

Duele el corazón cuando los médicos le recetan medicación para el TDAH porque es recomendable y le va a ayudar a mejorar tanto a nivel personal como social pero en el caso de tu hijo no se obtienen los resultados esperables y hay que retirarla. Pero, por supuesto, no te rindes y sigues trabajando el día a día para que aprenda a manejar sus emociones.

Pero mucho del día a día es en el cole, donde quedas a la suerte de que el profesor entienda y comprenda lo que es el TDAH en cuyo caso seguro que podrás obtener ayuda. Caso contrario, quienes no entienden o no quieren entender y ni siquiera reconocen los síntomas del TDAH, te verás abocado a recibir mensajes tales como ; “no respeta el turno de palabra”, “se levanta sin permiso”, “su sitio está desordenado”…..¿Y?

Y, en mi caso y por desgracia me ha tocado lo segundo. Y me pregunto: “¿Por qué nunca he recibido una llamada del cole para buscar cómo trabajar de forma coordinada?

Duele el corazón cuando siguiendo con el mundo de aquellos profesores que no entienden, no se preparan para entender, ni se forman en el tema a pesar de los cursos que se ofrecen al respecto, sólo te llaman para imponer sanciones. Sanciones en muchos casos injustas y, a mi parecer, inapropiadas como lo son, por ejemplo, 10 días sin patio (parece una adecuada sanción para un niño de 7 años TDAH). Me pregunto si en este tipo de casos, lejos de intentar entender la problemática de un niño se limitan a leer la normativa y a aplicar literalmente las sanciones, sin tener en cuenta la edad ni las características de la problemática que le pueda afectar, en este caso el TDAH, porque he llegado a pensar que pesan más las quejas de otras familias. Sí se entiende, sin embargo otro tipo de comportamientos inadecuados con otros niños. Pero en lo concerniente al TDAH parece resultar más sencillo y cómodo separarle del grupo, y no dejarle jugar en el patio con los niños de su clase sin buscar alternativas para su inclusión y aceptación en el grupo. Parece no importar que tenga 7 años porque según el protocolo del mal denominado “acoso escolar” que, por cierto, se aplica a su conveniencia, o del denominado “plan de convivencia” es aplicable tanto la edad sea de 7 o de 17.

Duele en el corazón cuando oyes a otros papás y mamás en la puerta del cole, llamar la atención a sus niños cuando se ponen en la fila junto al tuyo, o le mandan devolver un libro que mi hijo le ha dejado porque otro se lo había pedido tal y como pongo a continuación:

“Mamá, me lo había pedido él porque le ha gustado mi libro y yo se lo he dejado, no sé ¿por qué me lo devuelve ahora?”
-Has hecho muy bien dejándoselo

Porque yo sé que él se esfuerza.

Duele el corazón cuando un niño le dice a tu hijo que no puede invitarle a su cumpleaños porque si no, no irán menganito ni fulanito.

Y duele en el corazón cuando crees que ya queda poco y acabando el curso en el cole vetan a tu hijo y no le dejan ir a la excursión de fin de curso porque consideran que ha acumulado varias advertencias en los meses anteriores. ¿Y luego hablan de escuela inclusiva? ¿Y nos cuentan aquello del aprendizaje generalizado? ¿Hay mayor señalamiento público? ¿Alguien puede explicarme cuál es el carácter reparador y educativo de esta sanción? ¿El colegio considera que así puede reflexionar sobre su comportamiento un niño de 7 años? ¿Habrá conseguido dominar su hiperactividad un niño de 7 años tras reflexionar sobre el porqué de no ir a la excursión? Es más…¿se acordará de qué fue lo que hizo o qué pasó y será capaz de entenderlo?????

Duele el corazón….¡y mucho! Pero también me reconfortan las palabras de mi hijo cuando tras muchos esfuerzos, para que el curso fluya, y para ver si puede ir a la excursión, hablando con profesores, inspección, asociaciones, especialistas….. un día cualquiera cuando vas a acostarle te dice dulcemente, bajito y con voz de 7 años; “gracias por ayudarme con el cole”

Duele el corazón pero por fin termina el curso. Hay cosas que no se olvidan, pero yo quiero olvidar este curso. Quiero pensar en que llegan las vacaciones porque, gracias a Dios, mi hijo tiene otros círculos de amigos que le reciben con los brazos abiertos y con los que podrá disfrutar como un niño de su edad, como un niño de 7 años nada más.

Y al curso que viene…… “Cuando llegue ese río cruzaremos ese puente”

No obstante, confío y espero tener la suerte de que a mi hijo le “toquen” a partir de ahora esos profesores que entienden lo que es y puede suponer el tdah y podamos disfrutar de ello a pesar de las dificultades que sabemos podemos encontrar en el camino.

Ánimo a todos los que vivís situaciones similares que sé que sois muchos. Y acordaros que siempre tendréis el apoyo de asociaciones como ABUDAH dónde una mano amiga os ayuda a resolver dudas o simplemente os da un abrazo cuando lo necesitas.